Espacios Arquitectónicos
CONSTRUCCIÓN DEL ARTE, EL ARTE DE CONSTRUIR
Por Aleida Galmiche
El uso del espacio o la combinación de instalaciones que hagan éste un reducto de arte, de habitación, de regocijo a los sentidos, expiación religiosa, sitio de trabajo, cede también de otras artes como teatros, liceos, salones de galería o museos, es en apariencia la relación primigenia de la arquitectura con pintura, escultura, instalación e incluso performance.
También hay otra rama interesante de relación entre estas disciplinas —menospreciada por algunos sectores— la combinación del arte de proyectar y construir edificios (arquitectura) con el arte de adecuar a cada espacio la obra plástica más idónea para la atmósfera que en él se desea crear.
El arquitecto, artista de ingenio y visión estética, más bien pragmática, en ocasiones utilitaria, logra la posesión del espacio el perpetuo juego de crear la oquedad que recibirá humanidades y creaciones, en dimensión física o en valor artístico.
La instalación expresa esta ansia de simbiosis, de fusión, de pertenencia; la imaginación volcada al infinito, trascendente histórica y físicamente, el movimiento, el carácter plasmado en la obra permite que hombres como Antonio Gaudí o Pedro Ramírez Vázquez queden en la memoria como artistas del espacio, del esparcimiento o del hábitat, artistas con quienes convivimos de tiempo completo que admiramos desde las calles y que, además pueden hacernos gozar de la admiración de una obra que, en su interior, alberga mucho más arte que el expresado en la edificación.
Construcciones tan duraderas como las pirámides egipcias o prehispánicas, los templos y anfiteatros griegos o las vías y coliseos romanos, dejaron claro a la historia el carácter artístico de la arquitectura y su perfecta complementación con ornamentos escultóricos, grabados y pictóricos. Todas ellas maravillas del mundo antiguo, arriban a la modernidad imponentes como testimonio de la unidad de las bellas artes.


